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Sistemas de Gestión de la Calidad en el Comercio Internacional

PorEfren Ruiz

Oct 5, 2015

Las quejas o insatisfacciones de un cliente, son muestra de alguna falla en los procesos productivos de las organizaciones. La revisión permanente de estos llamados de atención, son la clave que permiten activar todas las acciones necesarias para hacer los cambios o ajustes necesarios para solventar la causa del problema. En este sentido, los principios de la calidad son una guía, que junto a otras herramientas gerenciales conforman estructuras de funcionamiento organizacionales que implican la búsqueda de mejoras permanentes de la eficacia y eficiencia de todas las actividades de la organización. Actualmente las organizaciones se enfrentan a un entorno donde se presentan cambios con una velocidad impresionante. Por ejemplo; la competencia busca constantemente la mejora en sus productos, o productos sustitutivos inducidos por los avances tecnológicos, la evolución de las necesidades de los clientes que responden a valores, costumbres y hábitos.

Además de lo planteado anteriormente, cabe mencionar a la globalización, definida como uno de los cambios de mayor relevancia registrado en el entorno de las organizaciones. Se refiere a una nueva forma de hacer negocios más allá de las fronteras nacionales. Es una perspectiva internacional para manejar las relaciones empresariales  con un alcance, forma, cantidad y complejidad sin precedentes. Aunque la globalización no es un proceso nuevo, si es un aspecto económico, político, social y un marco regulatorio de las relaciones económicas internacionales entre los países industrializados que ha sido retomado con mayor énfasis por los países en desarrollo como premisa específica para lograr un crecimiento económico y la mejora de la calidad de vida de las personas..

Ahora bien, los esfuerzos por mejorar la calidad dentro de las empresas data de muchos años atrás; no es sino hasta la década de los ochenta cuando comienza a cobrar fuerza la difusión de las normas ISO 9000, siendo presentada al mundo como la base para implementación y certificación de los Sistema de Gestión con la Calidad (SGC). Actualmente se estiman cerca de 90 países, que han adoptado las normas ISO como estándares nacionales, aproximadamente 300.000 organizaciones certificadas por estas normas y muchas otras se encuentran a la espera o en proceso de implantar SGC. La aparición de estas normas obedeció parcialmente a la necesidad de uniformar los criterios mundiales de evaluación de los sistemas de gestión de calidad y satisfacer las expectativas de los clientes.

En este orden de ideas, los sistemas de gestión de la calidad (SGC) se presentan como un aliado fundamental para las empresas que desean adquirir conocimiento suficiente y habilidades necesarias para adaptarse con mayor facilidad a las condiciones cambiantes del mercado. Es importante destacar que según Casadesus (2005), Los SGC son un conjunto de elementos interrelacionados, mediante los cuales las organizaciones planifican, realizan y controlan todos sus procesos productivos, así como la relación de estos con los objetivos que se persiguen. Adoptar SGC es reconocer la necesidad de la calidad en la organización, de la claridad en la distribución de responsabilidades, de una mayor participación de los empleados en las metas de calidad, de la regularidad en la realización de las tareas y en la calidad del producto, de una mayor eficacia interna y de una mejor imagen de la empresa. Esto a su vez se convierte en una ventaja competitiva y se traduce en la preferencia del cliente.

En este entorno cambiante para las empresas, las normas ISO se convierten en una condición para el comercio internacional. La certificación ISO aumenta la competitividad de los productos en el mercado nacional e internacional, pues brinda confianza al cliente en los estándares utilizados para su fabricación, en las normas de control de calidad aplicadas y en la posición que asume la empresa con respecto al ambiente. Los procesos de globalización y de apertura internacional para el comercio, pone al alcance del consumidor una mayor cantidad y variedad de productos para satisfacer una necesidad, en medio de un mercado que le permite escoger calidad y precios según sus expectativas. Un efecto paralelo generado por las normas ISO, es que el consumidor internacional está más educado y capacitado para exigir calidad en los productos y tomar decisiones en cuanto a los productos y servicios que consume diariamente y que influyen sobre su calidad de vida.

Fuente: MSc. José R. Reyes D.

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