Transferencia de riesgos, aumenta la inseguridad

Transferencia de riesgos, aumenta la inseguridad
diciembre 29 11:47 2015 Print This Article

Hasta los años 80 estábamos acostumbrados a hacer o no hacer algo, porque era peligroso o no era peligroso, todo lo cual ha cambiado. La sociedad ha ido cambiando su vocabulario pasando a denominar riesgo lo que antes era peligro, pero ¿por qué ha pasado esto?

Antes habían actividades que se consideraban peligrosas, hoy las llamamos riesgosas.

Para comprender lo anterior, hay que esbozar el concepto de “riesgo”. Ulrich Beck lo define como “el enfoque moderno de la previsión y control de las consecuencias futuras de la acción humana”, y la norma técnica venezolana: Norma Técnica Programa de Seguridad y Salud en el Trabajo (NT-01-2008) define el Riesgo como la probabilidad de que ocurra daño a la salud, a los materiales, o ambos, e incorpora la definición de Proceso Peligroso que surge durante el proceso de trabajo, ya sea de los objetos, medios de trabajo, de los insumos, de la interacción entre éstos, de la organización y división del trabajo o de otras dimensiones del trabajo, como el entorno y los medios de protección, que pueden afectar la salud de las trabajadoras o trabajadores. Estas definiciones, en consecuencia, han transformado el concepto absoluto de “peligro” en un concepto relativo de riesgo, que incluye la probabilidad de que se materialice el peligro y su control.

Pero, ¿que nos está sucediendo? Para que en nuestra vida cotidiana tengamos muchos riesgos y peligros que acechan, y pese a que las empresas carabobeñas a través de sus programas de Seguridad y Salud, y de sus organizaciones para implantar un cambio de cultura hacia la Prevención en Seguridad y Salud en el Trabajo, para que los trabajadores tengan valores, actitudes, percepciones, conocimientos y pautas de comportamiento, tanto individuales como colectivas, que determinan el comportamiento con respecto a la gestión de seguridad y salud en el trabajo de una organización y que contribuyen a la prevención de accidentes y enfermedades de origen ocupacional, la realidad es que muchos de nuestros trabajadores y habitantes están retrocediendo, tomando riesgos y peligros por la imposición de un modelo de conducta que modifica la cultura de seguridad sea ahora un modelo difícil de implantar.

Explico que está sucediendo:

Cuando investigamos sobre las teorías de administración de riesgos, encontramos que el mismo se termina, se trata, se tolera o se transfiere (la regla de las cuatro T), en una forma más fácil de indicar, todavía:

• Asumir el riesgo: se acepta el riego potencial sin tomar medidas. …Evitar el riesgo si la prestación de un servicio supone un gran riesgo, el servicio se deja de prestar.

• Gestionar el riesgo: establecimiento de una serie de controles y contramedidas que permiten mitigar o limitar el riesgo a unos niveles aceptables.

• Transferir el riesgo: se traspasa el riesgo a otra compañía (contrato de outsourcing, póliza de seguro).

Un modo habitual del ciudadano es transferir el riesgo y cubrirlo mediante un seguro. Esta opción tiene sus ventajas y sus inconvenientes.por ejemplo, al contratar un seguro, no lo estás eliminando, pero estás transfiriéndolo el hacer cargo de las consecuencias a la aseguradora; lo mismo al entregar una actividad a un contratista, puesto que es quien tiene que cautelar por sus trabajadores y contratar los seguros que correspondan.

Pero, ¿por qué está ocurriendo la situación?, es la gran pregunta. En la década de los 90 hasta entrado el año 2011, el manejo de cilindros de gas doméstico se realizaba a través de empresas de servicios que tenían la responsabilidad de suministrar, instalar y hacer del manejo de los cilindros de gas doméstico, una actividad laboral segura, pues entonces el manejo lo realizaban personas especializadas, que inclusive verificaban las fugas de gas, y el usuario podía solicitar el servicio a la casa comercializadora y el cambio de bombonas por daños u otras observaciones en el envase, además de la actividad para toda la población se realizaba de hogar en hogar.

Para los casos de bombonas de 10 kg, o de autoservicio, la población podía solicitarla en lugares de venta cercana a su residencia, para evitar mayores riesgos. El usuario pagaba un poco más, pero tenía a la disposición el suministro.

Desde el año 2011 han ocurrido en sucesión varios cambios en el suministro. La población que requiere el servicio y que tiene imperioso necesidad del producto, ahora queda obligada a desplazarse hasta los centros de distribución o llenaderos, aguantar largas colas de pie y a la intemperie para luego, si los hay, trasladar los cilindros manualmente, con el riesgo que esto amerita, pasando hasta con la dificultad de la manipulación de grandes pesos encima, ya que el contenido y el volumen varía desde 10 kg hasta 40 kg, incluyendo desde luego las condiciones climáticas del día, como lluvia o el calor extremo, y la larga espera en cola del vehículo de la comercializadora con los cilindros, convertidos en necesidad para hogares o negocios comerciales e industriales.

Ahora la situación se complica más. Desde septiembre último, la distribución se ha hecho en puntos de concentración a cuyos lugares los usuarios tienen que llevar a hombro, en carretillas, motos o bicicletas y en lomos de animales, generalmente caminando distancias con los cilindros de gas a cuestas, para el respectivo cambio, y por si eso fuera poco, se ven a niños en la misma faena, o personas trasladando cilindros en las maleteras de los vehículos, en taxis y en el transporte público repleto de pasajeros, bajo el argumento de que ahora “el gas es barato y para el pueblo”. Ignorando los riesgos y peligros contra su vida y la salud.

Y nos preguntamos: ¿Dónde queda la Normativa Legal de la Seguridad y Salud para el pueblo? Si consideramos este cambio de cultura hacia la inseguridad y en donde están ahora definidas las obligaciones y funciones de la LOPCYMAT sobre las Condiciones Inseguras e Insalubres.

El ejemplo más palpable vendría dado por una persona cualquiera que lleve un cilindro de gas y se le cae, o se ocasiona un daño en la espalda con la carga, no tiene derecho a culpar a nadie en particular, porque el accidente ocurrió en lo que se denomina riesgo voluntario.

La persona fue y se lesionó “por su gusto” conociendo los riesgos. Para mala suerte de los empresarios, los accidentes y enfermedades de trabajo se consideran casi siempre dentro del ámbito de los riesgos ocupacionales, producto de los procesos peligrosos, y nuestros requisitos legales imponen sanciones y multas respectivas muy severas.

Pero ¿dónde quedan los riesgos impuestos en el ámbito cotidiano de la gente? ¿Quién los paga? ¿Quién los asegura? ¿Quién los atiende?, donde puede ocasionarse también enfermedades ocupacionales del tipo músculo esquelética, lesiones personales, dolencias, fatiga y por si fuera poco el riesgo de un desastre por error en la instalación del cilindro de gas de su vivienda.

¿Dónde esta la cultura de seguridad, que tiene que ver con cultivar, practicar, cuidar, para prevenir accidentes?

Este tema nos tiene que hacer reflexionar. La Calidad de Vida debe adquirir una importancia sin precedente para el éxito de la comunidad y de la gente, donde el Estado tiene una responsabilidad y debe garantizar la seguridad y bienestar así como lo establece nuestra CONSTITUCIÓN en toda esta gestión de transferencia de riesgos impuesta en estos cambios que la sociedad cada vez está adoptando, donde puede afectar la satisfacción de las personas en relación con la vida cotidiana.

Fuente: Eligio Piquer

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