¿Qué es una meta financiera en inversiones?

¿Qué es una meta financiera en inversiones?
octubre 02 10:07 2015 Print This Article

Establece metas financieras

Una meta es un propósito, una finalidad. El propósito de nuestra vida puede ser el aprendizaje, la felicidad, la realización o el éxito. Cada persona entiende estos conceptos de manera diferente; sin embargo, establecer cómo alcanzar esas metas es un ejercicio personal de introspección, control y aprendizaje.

Las metas se cumplen cuando los objetivos establecidos se realizan en un tiempo determinado. En otras palabras, aplicando los recursos necesarios de manera oportuna, las metas planeadas se cumplen en tiempo y forma.

Tus metas tienen que ser específicas, mensurables, alcanzables, relevantes y sujetas a un plazo definido.

  • Específica. Las metas deben ser inteligentes y precisas como para impulsar a la acción. Ejemplo: ahorrar suficiente para comprar un refrigerador, no sólo ahorrar dinero para acumularlo.
  • Mensurables. Necesitas saber cuándo has logrado tu meta, o cuán cerca estás de lograrla. Ejemplo: un refrigerador cuesta 600 mil bolivares, y ya has ahorrado 200 mil quinientos boliavres. Las metas que son mensurables son mucho más fáciles de alcanzar, pues se sabe que sí se lograrán cumplir.
  • Alcanzable. Los pasos para alcanzar la meta tienen que ser razonables y posibles.
  • Ejemplo: conocer que puedes ahorrar lo suficiente cada semana para llegar a tu meta en un año.
  • Relevante. La meta tiene que tener sentido común. No quieres luchar ni trabajar para lograr una meta que no tiene nada que ver con tus necesidades. Ejemplo: no necesitas ahorrar dinero para comprarte dieciocho pares de zapatos.
  • Sujeta a un plazo definido. Establece una fecha definida para alcanzar tu meta. Ejemplo: cuando un técnico te dice que tu refrigerador no durará un año más.

Alcanzar tus metas requiere un gran esfuerzo. Recuerda siempre darte una recompensa (aunque ese premio sea pequeño) cuando logres una meta,.

¿Qué es una meta financiera?
Es el objetivo al cual destinamos nuestros esfuerzos laborales y patrimoniales. Las opciones son variadas. Pueden ser, por ejemplo, nuestra educación universitaria, una casa propia, un viaje o alcanzar un retiro cómodo y digno.

Para realizar nuestra meta se deben tener en cuenta los medios que se requieren para ello. Puede ser que nuestra primera meta nos invite a plantearnos nuevos objetivos. Una posibilidad es el ahorro inicial para invertir en divisas, metales o valores y, posteriormente, en algo más concreto como son los inmuebles. De este modo, se asegura una ganancia continua.

La clave es crear una disciplina. Lo anterior no es sólo para hacerse de buenos hábitos financieros como el ahorro, el cual genera excedentes para la inversión, sino concretar un plan. Es decir, proyectar nuestras acciones y llevarlas a cabo. Cada persona debe reconocerse como la única responsable de alcanzar su propio bienestar financiero. Por ello, el éxito de esta planeación depende de cada persona.

Nuestras finanzas personales son una herramienta o un medio para alcanzar la plenitud. Por lo tanto, deben contener objetivos bien definidos que nos ayuden a acercarnos a la meta principal de nuestra vida económica. Para alcanzar esta plenitud, se debe trazar y seguir minuciosamente un plan.

Ahorrar, invertir y crecer
El camino de las inversiones necesita estudiarse y evaluarse con la seriedad que el tema merece. Lo primero es adquirir el conocimiento financiero necesario, así como adquirir experiencia de los errores cometidos durante este proceso, en su caso.

Inversiones inteligentes
Las estrategias de inversión deben fundamentarse en dos conceptos básicos: el tiempo de consecución de las metas, y el modo y la capacidad de aportación de los recursos. Asimismo, en el mundo de las inversiones, existe un principio que determina que, a mayor rendimiento, mayor riesgo; a menor riesgo, menor rendimiento de la inversión.

Debes combinar los siguientes factores de forma asertiva: el tiempo que dispones para lograr tus metas, tu capacidad de aportación y la necesidad de generar rendimientos. Este planteamiento minimizará tu exposición al riesgo.

Buscando la libertad financiera
Para alcanzar la libertad financiera es necesario disponer de un ahorro importante, el cual te permitirá contar con los recursos suficientes para vivir sin preocuparte de generar nuevos ingresos.

Esto puede lograrse a través de:

  • Un seguro dotal que te brinde rentas vitalicias suficientes.
  • Un portafolio de inversión que genere suficientes rendimientos como para ser un proveedor inagotable de recursos.
  • Un negocio propio que genere suficientes ganancias.

Cada una de estas tres estrategias tiene sus ventajas y desventajas. Por ejemplo, poner un negocio es mucho más rápido y económico que comprar un seguro con rentas vitalicias, aunque el riesgo inherente de un negocio es mucho mayor que el de un esquema basado en seguros.

Espejismos en la meta
El principal problema de la gente que no ahorra, aparte de la falta de disciplina, es la carencia de un objetivo por cumplir. De tal manera, si tú te propones ahorrar, pero no defines por anticipado en qué aplicarás ese dinero, puedes caer en un círculo vicioso, que sería ahorrar una cantidad más o menos sustanciosa y después gastarla, sin saber en qué lo haces, o pensando que luego podrás reponerla.

El problema seguirá siendo el mismo, quedarás sin el ahorro que te permita afrontar los escenarios financieros que tienes por delante: la inversión universitaria, la generación de un patrimonio para vivir con solvencia en el retiro, o simplemente tener un margen para resolver los momentos financieros  de mergencia, como puede ser el caso de una pérdida de empleo o un revés en los negocios, entre otros.

La mejor manera de llevar una disciplina de ahorro saludable consiste en definir claramente cuál será tu meta para cada ahorro y el plan de inversión. Estas serán las guías que te llevarán a otros escenarios y a más metas por cumplir.

Consultar con un asesor financiero te ayudará a organizarte para:

  • Lograr todos tus objetivos de una manera más tranquila y organizada.
  • Te permitirá dimensionar tus escenarios financieros actuales, a mediano y largo plazo.
  • Favorecerá que cuantifiques y prepares el capital para enfrentar los gastos predecibles del futuro y a elegir las mejores herramientas a tu alcance para satisfacer tus metas financieras.
  • Podrás desarrollar programas y planes de inversión a tu medida para garantizar la realización de tus necesidades y sueños.

Planea tus metas financieras
El inicio de un año se puede traducir como el abrir un nuevo capítulo en nuestras vidas. Podemos dejar atrás el pasado y enfocarnos hacia nuestro futuro, fijarnos nuevos retos, y planear nuestras metas. La planeación es una herramienta muy importante en nuestra vida financiera, ya que nos permite ver qué es lo que queremos hacer y qué elementos necesitamos para lograrlo.

Recuerda que la planeación puede llegar a ser un gran aliado en cuanto a metas financieras se refiere. Te recomendamos que presupuestes tus metas, es decir, que analices con cuántos recursos cuentas para lograr cada una y te adhieras al plazo propuesto. Verás que, conforme vayas alcanzando tus objetivos, te sentirás motivado para seguir cumpliendo nuevos retos.

Actúa
Una vez que has establecido por escrito tus metas, actúa. Muchas veces las metas no se logran porque no se da nunca el primer paso. Tener un plan, en sí, no significa que vas a alcanzar tus metas. Debes hacer lo que te has propuesto en él. De hecho, te aconsejamos que escribas tus metas y las pongas en un lugar donde las puedas ver a menudo. Léelas en voz alta. Compártelas con tus amigos. Verlas en blanco y negro ayuda a convertirlas en realidad.

Fuente: Finanzas practicas.

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