LA COMUNICACIÓN EN LAS ORGANIZACIONES: UN DERECHO HUMANO

LA COMUNICACIÓN EN LAS ORGANIZACIONES: UN DERECHO HUMANO
septiembre 21 08:19 2015 Print This Article

Comprender las raíces profundas del impulso humano que nos mueve a comunicarnos nos conduce a observar de forma crítica que incluso para que puedan abordarse las necesidades fisiológicas y básicas de nuestra subsistencia, se requiere en mayor o menor grado de la comunicación. Se trata de un fenómeno y a su vez de una herramienta que, en teoría, está al alcance de todos y que ha sido elevada a un derecho humano primigenio.

Más allá de lo racional, lógico o cognitivo; la necesidad del “poner en común” es un imperativo que alcanza no solo nuestro intelecto, sino además nuestra afectividad, pues la comunicación es el vehículo de la interacción que facilita el intercambio de nuestras emociones. Si revisamos esta última afirmación a la luz de la importancia que paulatinamente ha ido ganando el estudio de las emociones y la influencia que estas tienen para impulsar las acciones de las personas, podremos disponer de un punto de referencia para indagar en la realidad de las organizaciones en tanto constructos individuales y colectivos desde su componente emocional.

Las evidencias científicas, las teorías asociadas a las organizaciones, la práctica cotidiana e incluso el sentido común muestran los beneficios de las formas de interacción que privilegian la integración, la armonía y la coherencia; sin embargo, muchas veces somos testigos de cómo la incomunicación puede socavar las columnas que, con la participación de los colaboradores, sostendrían el logro del proyecto empresarial. Y es que el solo intento de privar al ser humano de su rol comunicante, aun cuando fuera de manera inconsciente, puede ser percibido como un signo muy sutil de maltrato que al constituirse en un hecho cotidiano e incluso aceptado socialmente desembocará tarde o temprano en “síntomas emocionales” tales como miedo, apatía, enojo, frustración, baja autoestima y el rechazo o desconocimiento de los superiores jerárquicos.

Ahora bien, si por el contrario quienes cumplen roles de conducción se centran en las personas que integran los equipos, en su condición de seres emocionales – espirituales; si se asumiera que mejorar la comunicación también es parte del trabajo y de la responsabilidad del líder, si se entendiera que la comunicación solo es posible si es posible la bidireccionalidad, si se estimara la retroalimentación positiva y negativa como el mejor tributo a la confianza, si se reconocieran las emociones del otro y se respetaran los diversos puntos de vista, pudiéramos decir que se estaría frente a la práctica y al goce del derecho pleno a la comunicación en nuestras organizaciones.

Es importante que los comunicadores impulsemos la consciencia sobre el rol central de las personas y su contribución decisiva para el logro de los propósitos organizacionales. Esto equivaldría a ampliar la visión que se tiene sobre quienes integran las empresas, sus actitudes y aptitudes, su forma de conectarse e interrelacionarse puertas adentro y luego cómo ese encuentro interno tiene una repercusión en el establecimiento del vínculo racional/emocional que se genera con el entorno y en general con la sociedad a la cual se presta un servicio.

Especialmente en los roles de conducción, debe internalizarse que la calidad de la comunicación tiene una fuerte vinculación con el respeto a las personas y sus derechos: el derecho a ser informados, así como el respeto a su derecho de ser escuchados, valorados y tomados en cuenta, tanto en los disensos como en los consensos. De otra forma, ¿Si no es a través de las personas, cómo pretendemos organizaciones sanas, felices y productivas? ¿Cómo queremos personas sanas, felices y productivas si persisten limitaciones impuestas por el poder jerárquico y la desconfianza? Estamos llamados a ir despertando consciencias del letargo industrialista, advertir sobre los riesgos que conlleva optar por este tipo de gestión y finalmente avanzar hacia modelos participativos, colaborativos que reivindican la esencia de lo humano y en consecuencia promueven el bienestar social.

Fuente: Lorena Ferrer

ferrerlorena.wordpress.com

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